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viernes, 5 de marzo de 2010

Consecuencia del terremoto


viernes, marzo 05, 2010

El terremoto en Chile: sus consecuencias

“Lo que vi no tiene nombre, y si repetí, muchas veces, palabras es porque de verdad no existen las palabras para describir lo sucedido, y ningún reportaje, foto o relato de blog, podrá superar lo que realmente pasó”
















Extractos del relato escrito por mi amigo Oscar Molina, del equipo de producción del canal CHILEVISION, y publicado en su blog: 
http://oscarmolinax.blogspot.com.

Esto escribió de lo que vio:

"Un terremoto vivido en carne propia es una experiencia de vida, vivirla con los seres queridos en el mismo momento es una tranquilidad que te mantiene frío y sin desespero. Eso fue lo que viví durante (lo que seria más tarde) la catástrofe más importante vivida nunca por este país.

Con el restablecimiento de los servicios básicos la televisión se encargó de mostrarnos con su luz la realidad de los lugares más afectados, era terrible, catastrófico, pero dentro de “la tele”, y “la tele” nos acostumbra a ver ese tipo de situaciones por medio de la ficción… mala costumbre.

Al volver a mi trabajo como cualquier día normal las informaciones continuaban llegando desde distintos puntos, radio, Internet, televisión que hablaban de pillaje, vandalismo, tristeza, hambre y desolación… pero eran ellos los que lo decían y, a pesar que lo verídico de sus pruebas, seguían siendo los medios.

Mi canal me envía, como parte de un equipo periodístico, a reportear una de las zonas más afectadas, y lo que necesitaba urgencia en el viaje…no me lo cuestioné, finalmente es parte de mi trabajo. Descubrir la magnitud de esta tragedia fue como ir abriendo los ojos lentamente hasta quedar cegado con el destello de una realidad alarmantemente cruda.

Llegar a la región del Maule fue toda una experiencia, servicentros cerrados en las carreteras, caminos completamente oscuros y, lo mas impactante, atravesar un túnel formado de restos de casas, árboles y escombros, era como visitar el set de una mala película de desastres, y esa luz azul de la luna le daba un toque aun mas dramático.

La mañana mostraba casas derrumbadas, comercios destruidos, solo cimientos de lo que sería una vivienda, y lo más impactante… gente. Gente que solo caminaba, no se miraba, no se abrazaban, no lloraban… solo caminaban, y sin un lugar donde reunirse, porque caminaban en muchas direcciones distintas, y solo era eso, caminar… como si fuera lo único que había que hacer, caminar… pero sin avanzar a nada, solo poner un pie frente al otro y mover un cuerpo sin reacción y una mirada sin dirección. SOLO CAMINAR.

Recorriendo los lugares era encontrarse con botes que deberían estar en el mar estacionados sobre los techos de las casas, ver montones de escombros donde se mezclaban ropa, electrodomésticos, muebles y juguetes de niños, encontrar peces a cuadras de su río era impresionante. Detrás de un inodoro que estaba en el suelo vi un marco como de foto, era un diploma… “A la mejor y más leal colaboradora de un club de ancianos”, club que ya no existe.

Los propietarios comenzando a limpiar lo que quedaba, resignados a perder sus cosas, pero felices de tenerse a ellos mismos. Instituciones trabajando en conjunto para buscar los cuerpos de las personas perdidas, y familias esperando que, ojalá, no sean sus familiares los encontrados bajo los escombros. Helicópteros llegando por todos lados como en una película de guerra, y mucha… mucha desolación.

Cuando comienza a caer la noche y el silencio se escucha en todos lados, viene la reflexión…y los cuestionamientos… ¿Cómo es posible que siendo nuestro país como es, se permita construir al borde del río? ¿Los seres digitales como yo no sirven de nada cuando su celular, su Internet y su tecnología no funcionan? ¿Por qué no existe una red, una forma, una manera en que la reacción sea inmediata y no varios días después?

O la pregunta que más me estremeció… ¿Hacia donde caminaba esa gente?

sábado, 27 de febrero de 2010

reuters

Santiago (Reuters). (Actualizaremos la cifra de fallecidos conforme haya nuevos reportes desde Chile)

Uno de los terremotos más poderosos de la historia sacudió a Chile en la madrugada del sábado, provocando al menos la muerte de 82 personas, un tsunami y derrumbes de viviendas en varias ciudades que llevaron a declarar a parte del país como zona de catástrofe.

El sismo, que tuvo una magnitud 8,8 según el servicio geológico de Estados Unidos y epicentro en el sur de Chile, hizo temblar a la capital Santiago, donde arrancó balcones de edificios, derrumbó puentes, dejó fábricas envueltas en llamas y a la electricidad y los teléfonos fuera de servicio.

El fuerte movimiento cobró la vida de al menos 82 personas, dijo el subsecretario del Interior chileno, Patricio Rosende.

Y generó un tsunami que arrasó con la mitad de un pueblo en la isla chilena de Juan Fernández, según la presidenta Michelle Bachelet. La ola gigante además golpeó costas continentales en Iloca, donde no se reportaron víctimas de inmediato.

“Hay una enorme cantidad de daño que no sabemos su exacta dimensión, que está siendo evaluado”, dijo a periodistas Bachelet y declaró a las regiones sureñas de Maule, de donde eran la mitad de los fallecidos, y Bio Bio como zonas de desastre.

El movimiento, mucho más poderoso que el mortífero terremoto que devastó a Haití recientemente, también desató el pánico en el popular balneario de Viña del Mar.

Mientras amanecía, policías y bomberos recorrían las calles en distintas ciudades del país con patrullas y sirenas para verificar la magnitud de los daños y socorrer víctimas.

“Yo veía como se caían los autos y no sabía que hacer. Estaba sólo acá”, dijo Mario Riveros, guardia de seguridad de una planta industrial en Santiago, parado junto a un puente que se derrumbó. “Me daban ganas de llorar”, agregó.

Después de sufrir varias réplicas, la mayor de ellas de 6.9, los aeropuertos en la capital fueron cerrados y radios locales reportaban que al menos tres hospitales habían colapsado.

Aunque el sismo tuvo epicentro en el sur chileno cerca de la localidad de Maule, 321 kilómetros al suroeste de Santiago y a 104 kilómetros de Talca, se sintió en la vecina Argentina.

CARRETERAS BLOQUEADAS
En Santiago y otras ciudades del país miles de personas salieron de sus casas y estaban acampando en las calles por temores a las réplicas.

“Estábamos en una fiesta y comenzó a moverse todo. Se caían las cosas y temí por morir. Corrí a un segundo piso a buscar a mi hijo y salimos a la calle”, dijo una mujer desde Santiago a un canal de televisión argentino.

Aunque todavía no se sabía con exactitud el impacto del tsunami sobre el territorio insular de Chile, el Gobierno envió una fragata a la isla de Juan Fernández.

Pero la ola gigante también podría en peligro otros países. “Podría ser también una amenaza para costas más distantes”, dijo el Centro de Advertencia de Tsunamis del Pacífico en su página web.

El terremoto también sacudió una zona donde se encuentran grandes minas productoras de cobre pertenecientes al gigante estatal chileno Codelco y la minera global Anglo American, entre otras.

Las carreteras hacia la mina cuprífera Los Bronces, propiedad de Anglo American, estaban bloqueadas, según funcionarios de seguridad de la instalación

No hubo disponible en forma inmediata funcionarios de las minas El Teniente y Andina de Codelco para que comentaran sobre posibles daños a causa del sismo.

Chile se encuentra ubicado sobre la intersección de dos placas geológicas que constituyen una de las mayores zonas sísmicas del mundo. El país sufrió el mayor terremoto de que se tengan registro en la década de 1960 con una magnitud de 9,6.

(Reporte adicional de Ricardo Figueroa, Alejandro Lifschitz, Rodrigo Martínez, Ignacio Badal, Marion Giraldo y Alonso Soto, Jorge Otaola en Buenos Aires, Patricia Avila y Conrado Hornos en Montevideo, Todd Benson y Terry Wade en Sao Paulo. Editado por Guido Nejamkis en Buenos Aires y Pablo Garibian en Ciudad de México)